
Todavía recuerdo cuando mis papás me decían al momento de salir de mi casa: “no hables con extraños”, aquella simple recomendación me dejaba atenta a todo tipo de encuentros y a mirar con desconfianza si en algún momento alguien desconocido me hablaba. Sin embargo, los importantes avances en materias tecnológicas, sobretodo en Internet, han cambiado la forma de comunicación de los habitantes del mundo, convirtiendo dicho espacio en una aldea global, donde las distancias se ven reducidas y los riesgos a ser víctima de algún delito son mayores.
Los avances en esta materia ha acarreado efectos negativos, uno de ellos

