
Hace más de una semana celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente, los objetivos de aquella celebración era darle una cara humana a los temas ambientales y, sobretodo, motivar a que las personas se conviertan en agentes activos del desarrollo y proyección medioambiental. Sin embargo, los esfuerzos no han sido suficientes y hoy es necesario fomentar la cooperación, ya que finalmente ésta garantizará que todas personas disfruten de un futuro más próspero y seguro.
Para alcanzar la sustentabilidad del medio ambiente es fundamental que los recursos naturales se utilicen de forma inteligente y que se protejan los ecosistemas de los que depende nuestra supervivencia. No obstante, con los modelos actuales de consumo y la mala utilización de los recursos la reciente señalada sustentabilidad no podrá lograrse. Los suelos se están degradando a un ritmo alarmante, las especies vegetales y animales están desapareciendo.
En este sentido,
Nada de esto se puede concretar si el Gobierno no deja de lado la indiferencia que ha demostrado tener en materia ambiental. Es urgente que el Gobierno subsane los vacíos jurídicos que existen actualmente y que han propiciado una serie de crisis ambientales.
El Estado hoy tiene una deuda ambiental con la sociedad y, en este sentido, me hago parte de las exigencias de muchos para que realicen un trabajo más dinámico y eficiente en la tarea de proteger el medio ambiente.
Es posible que hoy no suceda nada que ponga en riesgo nuestra existencia. Pero no tengo dudas, que las consecuencias en la falta de compromiso y de espacios para trabajar sobre esta materia tendrán en el futuro efectos inconcebibles. La contaminación del aire, así como de los ríos, lagos y mares, tarde o temprano nos va a pasar la cuenta y es deber del estado evitarlo y tarea de todos contribuir a ello.
