
Durante las últimas semanas hemos estado trabajando Propuestas con un solo fin: Mejorar el Transantiago. Lamentablemente, el Ministro Cortázar se ha tenido que convertir en un especialista del malabarismo financiero desviando su energía y dedicación, y descuidando por tanto su principal obligación, esto es, tener un transporte digno y eficiente para la ciudad de Santiago.
El Proyecto de Ley que hoy se discute en la Cámara de Diputados sólo hace una cosa: pedir plata y no se compromete con soluciones y metas concretas. Sin duda el Transantiago ha mejorado, pero sólo si lo comparamos con el desastre del 10 de Febrero del 2007, fecha en que se le puso en marcha. Lo que si no se hubiera logrado estaríamos enfrentados a protestas multitudinarias en las calles.
Claro que lo que hoy no se percibe es la frustración y el sentimiento de humillación de miles de chilenos a los que se les cambió de un día para otro brutalmente su calidad de vida y esa es la realidad con la que tienen que convivir diariamente.
Yo quiero volver a insistir en un asunto fundamental: el gran problema del Transantiago es la cobertura y el diseño de los recorridos. Falta incluir más a la ciudadanía, falta recoger la experiencia de 30 años que tenían los micreros antiguos. La gran causa del desastre, fue que se hicieron mapas y rutas en las oficinas de los técnicos y lejos de la gente: eso no solo tiene que cambiar sino que con mayor rapidez y eficiencia.
La malla de recorridos tiene que responder a las necesidades de los usuarios y eliminar la lógica perversa de obligar a los usuarios a acomodarse a la malla.
En estas propuestas hay varias medidas que inducen a tener una operación más flexible e incentivos para que el sistema funcione mejor.
Otro aspecto fundamental es la frecuencia del servicio. Si uno recorre vastas zonas de la capital, y en particular, la zona de Independencia y Recoleta que yo represento, podrá observar las largas filas de personas que esperan por locomoción. Y esto, no sólo ocurre en las horas de mayor demanda sino que también, en las horas “valle” lo que se agudiza aun más en la noche y los fines de semana. Ello pasa porque el sistema no funciona adecuadamente. Aún cuando tenemos casi la misma cantidad de buses que antes, estos no operan coordinadamente y los recorridos no están ajustados de manera correcta. Para ello, creemos fundamental la existencia de índices objetivos que midan las frecuencias y las esperas de los usuarios en los paraderos. Pero que midan TODAS, las frecuencias y TODOS los paraderos, y no sólo los que determinen el Ministerio de Transporte.

Estimada:
Yo creo que para tener una información objetiva y fidedigna de las frecuencias de los recorridos, es necesaria una mayor inversión del Estado, pero lo que causa discordancia es dónde sacar los dineros para ello.
No es difícil imaginar lo que se espera: La no aprobación de presupuesto permante para el Transantiago, obligando al Estado a "recurrir" a los bancos; El descontento generalizado de los cuidadanos por el Transantiago en general y que se verá reflejado en las elecciones municipales; El Sr. Cortázar como ícono de las campañas políticas de los candodatos de la Concertación por las "salvadas" que ha dado a las carteras ministeriales a las cuales se le ha designado.
y muchos puntos positivos y negativos que no alcanzan a ser resumidas en estas cortos espacios..
Saludos.
Atte.
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Leo Vega