
Todas las semanas trato con numerosas madres y padres de la tercera edad, en grupos y asilos, y a pesar de todo veo que muchos se encuentran en pie de guerra contra distintas enfermedades y dolencias, la depresión e incluso la pobreza. En la mayoría de los casos, la soledad los embarga y no pueden negar el abandono en que los tienen su propia familia. Veo mujeres y hombres incansables, pero muchas caras tristes.
Por medio de estas líneas te hago una invitación para brindes tu apoyo a asilos o grupos de la tercera edad, me imagino que muchos se
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